Cuando no sabemos cuál es la mejor manera de educar a nuestros hijos, la respuesta está en que debemos educarlos con amor.

En la 2ª Cumbre Internacional Padres de Ahora, Rosa Barocio, escritora y conferencista, compartió la conferencia “Tocando el corazón de tu hijo”, en donde habló sobre las diferencias entre alejar y acercar a nuestros hijos.

Barocio explicó que más allá de las habilidades que podamos enseñarles a nuestros hijos, lo más importante será siempre nuestra relación con ellos.
Nuestro trabajo más importante como adultos es guiar, apoyar y proteger a nuestros hijos cuando son pequeños.

Es vital que el niño se sienta amado, eso es lo que permite que el niño se sienta seguro.
¿Cómo podemos mejorar esta relación con nuestros hijos y tocar su corazón?
Te compartimos algunos puntos para que aprendas a diferenciar las acciones que alejan y las que acercan a nuestros hijos:
Primero que nada, es importante preguntarnos, ¿lo que estoy haciendo, lo que estoy diciendo y mis actitudes, me acercan a mi hijo o me alejan de mi hijo?

  • Alejamos al niño de nosotros cuando dejamos que el estrés nos envuelva, cuando nos gana la prisa. El estrés tiene un efecto narcisista en nosotros, en donde toda la atención queda puesta en nuestra persona. Hoy en día los padres viven muy estresados, viven muy apurados. Si estamos estresados, cuando llegamos a casa y vemos a nuestro hijo, lo más seguro es que no le prestemos la atención que necesita. Para acercarnos al niño, debemos relajarnos. Claro que es importante desarrollarnos profesionalmente y realizar las cosas importantes para nosotros, pero, debemos recordar que los niños pequeños nos necesitan, por lo que siempre debemos hacer espacio de nuestro tiempo. Recuerda que un padre relajado, es un hijo contento.
  • Nos alejamos de nuestros hijos, por los juicios y etiquetas o cuando lo comparamos con sus hermanos. El niño, al sentirse juzgado, no se siente aceptado ni querido. Cuando avergonzamos al niño o lo etiquetamos, él se quiere tapar, o utilizar una máscara por miedo a recibir una desaprobación. Si los niños ya no te cuentan sus cosas puede ser porque se sienten apenados. Para acercarnos al niño tenemos que volvernos más comprensibles y simpáticos. Hacerlos sentir que se vale equivocarse y que va a ir aprendiendo. Cada vez que empatizamos con ellos, los hijos se acercan.
  • Acercamos a nuestros hijos cuando contenemos sus errores y les enseñamos que equivocarse se vale y los errores tienen solución.
  • Alejamos a nuestro hijo cuando lo castigamos. ¿Qué provocan los castigos? Los castigos provocan miedo. Cuando algo te da miedo, eso provoca un rechazo, por lo que no puedes amenazar a tu hijo, ni transmitirle miedo, pues esto te distanciará de él. En lugar de regañarlos debemos hacerles ver que desaprobamos lo que hacen, pero aprobamos a la persona. En lugar de decirle vete a tu cuarto a reflexionar, decirle vente aquí conmigo un rato, de esta forma les hacemos ver que desaprobamos lo que hacen, sin embargo, los aceptamos y queremos.
  •  Otra manera de alejar a nuestro hijo es cuando le demostramos que lo queremos solamente cuando se porta bien. Debemos demostrarles que los queremos en las buenas y en las malas y que vamos a estar ahí para apoyarlos, sin juicios y de manera incondicional.

 

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