Una de las maneras de ayudar a nuestros hijos es permitiéndoles ser ellos mismos, ¿cómo se logra? Salomé Gonzalo, licenciada en derecho nos da algunos consejos para lograrlo.

En la 2ª Cumbre Internacional Padres de Ahora, Salomé explicó que, como padres, debemos dejar atrás las viejas estructuras y buscar un nuevo modelo de paternidad.

 

¿De qué se trata este nuevo modelo?

Primero que nada, debemos recordar que nuestros hijos no son patrimonio nuestro y no son un proyecto que debemos realizar, sino que desde que nacen son seres completos que simplemente deben ser apoyados y guiados en esa búsqueda de su esencia.

Cada ser humano es único y su grandeza está en la libertad, por lo que debemos aceptar a
nuestros hijos tal cual son para que ellos se sientan seguros y felices.

Un consejo para alentar a nuestros hijos a expresarse tal cual son es validar sus emociones, es decir aceptar lo que están sintiendo en esos momentos.

Un ejemplo de esto es cuando los niños se enojan por ciertas situaciones, en lugar de regañarlos o enojarnos también con ellos lo que debemos hacer es aceptar su enojo y decirles “Entiendo perfectamente que estés enojado”.

No debemos olvidar que cada niño tiene su manera de percibir la realidad, y cada reacción responde a lo que están sintiendo en ese momento. No hay reacciones bonitas o feas.

Como padres debemos aprender también a aceptar nuestras emociones. Siempre nos han enseñado que llorar, enojarse o estar triste es malo, pero, ¿será cierto?

La realidad es que esto no es real, pues cada emoción responde a las circunstancias que estamos viviendo y siempre debemos aceptarlas, entenderlas y resolverlas.

Validar y aceptar emociones no quiere decir que vamos a consentirle todo a nuestros hijos, sino que simplemente vamos a dejarlos expresarse.

Cuando un niño se siente en confianza de expresarse, se siente feliz.

Otro consejo para ayudar a nuestros hijos a expresarse es demostrarles que estamos presentes, hacerles ver que pueden decir lo que piensan y que estamos ahí para escucharlos.

Las enfermedades muchas veces son emociones guardadas. Si no les permitimos sentir sus emociones, los niños irán bloqueando su personalidad.

Cuando aceptamos las emociones de nuestros hijos, los alentamos a ser ellos mismos y esto les ayudará a enfrentar la vida por su propia cuenta.

Si sobreprotegemos a nuestros hijos o les imponemos reglas, no encontrarán nunca sus propios recursos para vencer los obstáculos de la vida.

Como indicó Salomé, los niños deben despegar sus propias alas, pues las nuestras no les servirán.

Un niño tiene que estar vivo, tiene que expresarse, vivir la vida con entusiasmo, ser curioso y descubrir su propio camino.

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